Holaaa. Bueno, este es el último blog del año… por fin vacaciones. Qué maravilla poder dormir tranquila por fin jajaja.
Ayer fue la comisión y todavía tengo esa mezcla rara entre alivio, cansancio y esa mini frustración que aparece cuando sabes que te faltó un poquito para llegar a donde querías.
No alcancé a terminar ni a presentar todo lo que había imaginado, y eso me dejó un sabor medio amargo, porque sé que podía. Todavía me cuesta organizarme con los tiempos, y pasar todo a Revit me demora mucho más de lo que quisiera. Con la maqueta me pasó lo mismo: me quedé pegada en detalles, preocupada de que las medidas quedaran exactas, y al final no logré terminarla completamente. Siento que cuando estoy muy estresada pierdo más tiempo intentando dejar todo perfecto, en vez de simplemente avanzar. Obvio que me frustré, porque quería mostrarla bien y cerrar el taller con algo más completo… pero bueno, cosas que pasan.
Aun así, igual me fue bien —cosa que sinceramente no esperaba— y eso me dejó súper contenta. Porque aunque no lo presenté perfecto, siento que el proyecto sí reflejaba mi proceso del semestre.
Y ese proceso, para mí, fue enorme.
Durante estos meses avancé harto, aunque a veces no se note desde afuera. Tal vez no mejoré en los tiempos como esperaba (gran tema pendiente), pero sí lo intenté. Y me quedo con eso. Ahora soy más consciente de mis ritmos, de mis bloqueos, de lo que me tranca y de lo que me ayuda a avanzar. Solo eso ya es un avance importante.
También quiero destacar el apoyo que recibí durante este semestre, tanto de mi familia como de mis compañeros de la sección. Fue demasiado agradable trabajar con ellos y sentir ese apoyo que aparece justo cuando lo necesitas. Incluso el último día, cuando me ayudaron con el espacio público… no sé cómo agradecerles.
Y el profe también tuvo un rol súper importante. Cuando me bloqueaba, cuando no sabía ordenar mis ideas o sentía que mi proyecto no estaba funcionando, llegaba esa corrección que me ayudaba a destrabar la cabeza. Ese pequeño empujón que una necesita. Eso lo valoro muchísimo.
Así que sí: fue un lindo semestre. No perfecto, no ideal, no fácil, pero lleno de aprendizaje. Y al final, eso es lo que vale. Me quedo con la idea de que aunque no todo salga como una quiere, igual se avanza, se aprende y se crece. A veces el proceso es más valioso que la entrega final.
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